Evasión ciudadana, la piedra en el camino

Evasión ciudadana, la piedra en el camino

Evasión ciudadana, la piedra en el camino

 

Cuentan los abuelos que varios años atrás, cuando no existiían las famosas máquinas registradoras en los buses, cuando los paraderos eran definidos por cada pasajero y cuando el automóvil, era considerado el símbolo de la modernidad y el  progreso; la evasión de un pasaje, era juzgada como el peor delito de la sociedad, pues la cultura estaba inmersa en cada usuario que usaba a diario el transporte público.

 

Cuando llegaron los primeros vehículos a Rio de Janiero, Brasil, todo fue fiesta, la ciudad se iluminó cuando el primer tranvía empezó a funcionar con los pasajeros colgando de sus puertas. El pasaje valía un par de reales que pasaban de mano en mano hasta llegar al chofer, quien también devolvía el cambio de la misma forma hasta caer nuevamente en las manos del dueño. Las filas ocupaban dos y tres cuadras, sin embargo, las personas respetaban los enormes desfiles de gente.

 

Culminando los 60´s, un poco más al norte, Ciudad de México, ya se caracterizaba por ser una gran ciudad con aproximadamente 8 millones de habitantes, pero contaba con un problema de movilidad, ya que contrastaba con más de 7 mil unidades de transporte público que circulaban en la capital mexicana. Y ante la necesidad de una mejor forma de moverse en la ciudad, en 1969 se inauguró la primera línea del Metro en el DF.

 

Por otro lado en Santiago de Chile, en 1965 se fortaleció el proyecto de construir un ferrocarril subterráneo con el fin de lograr un tránsito más rápido en la ciudad. Y en mayo de 1975, un tren recorrió la primera línea.

 

Hasta la década de los 70´s el Estado de Chile, mantuvo una presencia directa en el transporte de pasajeros urbanos a través de la empresa de transportes colectivos que regulaba los recorridos, las tarifas y los permisos de operación. Sin embargo, no logró otorgar una buena prestación a los usuarios debido a la escasez de recorridos y la mala calidad del servicio.

 

Y así fue como los sistemas de transporte se fueron modernizando, el descontento fue aumentando y con él se fue desarrollando la evasión de pasajes, desembocando la cultura del no pago y la guerra del centavo.

 

En el año de 1985, en Bogotá, los conductores no recibían un salario fijo, sino que trabajaban para ganarse un porcentaje de los pasajes que recolectaran en sus recorridos. Esta situación obligaba a los conductores a recoger la mayor cantidad de usuarios posibles y a trabajar durante turnos de hasta 16 horas diarias. Esto se conviritió por varias décadas en una batalla campal entre varias compañías, donde, los seres humanos no eran más que cargas a las que había que transportar de un lado a otro por las vías de la ciudad para obtener la mayor cantidad de dinero, para los choferes y para los dueños de los buses.

 

Instalaron las máquinas registradoras, con el anhelo de controlar un poco la evasión, pero los conductores comenzaron a invitar a las personas para que ingresaran a los sistemas por la parte de atrás, con la alternativa de ahorrarse la mitad del pasaje.

 

Con el tiempo la situación cambió, pero lamentablemente la cultura ciudadana no. Una cultura que aún no tiene respeto por la autoridad y un ejemplo claro es la evasión en el pago de los pasajes de Transmilenio, uno de los principales problemas por los que atraviesa actualmente el sistema de transporte masivo de la capital.

 

Según reveló un estudio realizado por la Universidad Nacional de Colombia, anualmente este Sistema deja de recibir el 15.36% de las validaciones diarias, es decir, 384.000 personas (equivalente al tamaño de una ciudad pequeña como Manizales) que ingresan sin pagar por los torniquetes y las puertas. En términos monetarios, cerca de USD 1.6 millones semanales y 67 millones anuales. Con esta suma de dinero, se podría renovar toda la flota del sistema cada 4 años, o construir una troncal nueva cada 2 años.

 

De los 15 colados de cada 100 pasajeros que ingresan de manera irregular al Transmilenio, 10 lo hacen saltando los torniquetes y 5 por lugares no autorizados, como puertas de embarque, por esta razón, el Transmilenio, trabaja para implementar infraestructura más moderna, puertas más seguras, mayor fiscalización y perros disuasivos.

 

Es así como desde el 2016 Transmilenio, viene liderando el Plan Anti – Evasión 2016-2020. Este plan se enmarca en el segundo pilar “Democracia Urbana” del Plan de Desarrollo 2016-2020 “Bogotá Mejor Para Todos” y, específicamente, en el programa “Mejor movilidad para todos”, Proyecto: “Gestión de la Seguridad del Sistema de Transporte Público” gestionado por Transmilenio.

El Plan enmarca las acciones hacia el cumplimiento de la Meta Producto del Plan de Desarrollo: Diseño y puesta en marcha del 100% del Plan Anti – Evasión en el sistema de transporte público.

 

El Plan Anti Evasión contempla tres (3) líneas de trabajo estratégicas:

 

  1. Fiscalización
  2. Infraestructura física y tecnológica
  3. Cultura ciudadana

 

Fiscalización

 

La Línea de Fiscalización se desarrolla en articulación con el Comando Servicio Transporte Masivo de la Policía Metropolitana de Bogotá, a través de la aplicación del Código Nacional de Policía y Convivencia (Ley 1801 de 2016), incluyendo personal de civil que permite hacer controles sorpresivos en estaciones y portales del Sistema TransMilenio. Para esto, se firmó un Convenio de Cooperación el 21 de junio de 2019, para aunar esfuerzos en mejorar la seguridad de los usuarios del Sistema Transmilenio a través de acciones de prevención y control.

 

Adicionalmente, con las empresas de vigilancia y seguridad privada del Sistema se han implementado servicios anti-evasión en treinta y ocho (38) puntos del Sistema y servicios con caninos en defensa controlada en siete (7) portales y dos (2) estaciones intermedias. Esto ha permitido que, de manera articulada, se trabaje la fiscalización en el Sistema haciendo eficiente el uso de los recursos; teniendo en cuenta la limitación de personal de Policía Nacional que hay en el Distrito Capital.

 

Infraestructura

 

En cuanto a infraestructura se han realizado cerramientos en treinta y ocho (38) estaciones y portales del Sistema TransMilenio con más de catorce mil quinientos sesenta (14.560) metros lineales, realces en diez (10) estaciones que se han visto reflejados no solo en la disminución de ingresos irregulares por las puertas laterales, sino también en una reducción aproximada del treinta y dos por ciento (32%) en el número de atropellamientos comparando con el de tiempo del año anterior a la construcción del cerramiento.

 

Así mismo, se instalaron doscientos cincuenta (250) metros de malla con diseño de celosías en el Portal Tunal para separar la zona paga de la zona no paga, lo que ha permitido focalizar las acciones de fiscalización en los torniquetes de alimentación.

 

Por otro lado, se tiene planteado realizar una licitación que permita realizar una prueba piloto en la Estación Santa Lucía con el fin de definir el estándar técnico de las puertas acordes con las necesidades de operación y servicio del Sistema Transmilenio.

 

Adicionalmente, los concesionarios de operación del Componente Zonal del Sistema Transmilenio están realizando un piloto con distintas adecuaciones de infraestructura a los torniquetes para mitigar la evasión, dificultando que ingresen dos (2) usuarios con una sola validación o que ingresen por debajo o por encima del torniquete sin validar su pasaje. Esto ha aumentado el número de validaciones en las rutas donde se ha implementado.

 

Cultura Ciudadana

 

A lo largo del funcionamiento del Sistema Transmilenio se han implementado distintas campañas para mitigar la problemática de la evasión. Es así como en 2016 y 2017 se lanzó la campaña de “El Pato”, la cual tenía dos fases: una donde se mencionaban todas las consecuencias que tenían los colados para el Sistema y los usuarios y otra donde se reforzaba el tema de la multa en el marco del Código Nacional de Policía y Convivencia, sancionado en 2016.

 

La campaña del “Equipo T” sale en 2018 como sombrilla al eje de cultura ciudadana de Transmilenio, en donde se buscaba generar corresponsabilidad entre los usuarios y el Sistema con el mensaje de “Todos somos el Equipo T, séalo usted también pagando el pasaje como es”, y vinculando a todo el equipo que se encuentra en vía desde las distintas áreas como la fuerza operativa, los anfitriones, los mediadores, y los jóvenes guías del Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud (IDIPRON).

 

Para el 2019, se tiene la campaña denominada “Pagar el pasaje es lo correcto, colarse es lo corrupto” en la cual se hace énfasis en que validar el pasaje para usar el Sistema TransMilenio es lo que se debe hacer como un buen comportamiento enmarcado en el Código Nacional de Policía y Convivencia, y buscar la sanción social a los colados.

De la mano de las campañas Anti – Evasión, está la aplicación del Código Nacional de Policía y Convivencia, como se mencionó en la línea de fiscalización. Para la conmutación de las multas tipo 1 y tipo 2 que originan estos comparendos, incluyendo la evasión del pago del pasaje en los sistemas de transporte público, Transmilenio, a través de la Universidad Nacional de Colombia y el Grupo IS Colombia desarrolló talleres pedagógicos en puntos del Sistema Transmilenio en los que se enfatiza la cultura del pago, se fomenta la empatía y se exaltan los buenos comportamientos, articulando con la corresponsabilidad entre los contraventores y el sistema. En complemento a lo anterior, se desarrollaron talleres preventivos a poblaciones susceptibles de evadir el pago para evitar que este comportamiento se presente en Transmilenio.

 

Así mismo, se desarrolló la estrategia de mediación social, también bajo la sombrilla del Equipo T, la cual aumentó la presencia institucional en el sistema, fomentando la cultura de pago, desescalando conflictos, brindando recomendaciones de autocuidado, e informando sobre las rutas de atención del Distrito. Los mediadores sociales abordan a los evasores del pago a través de un discurso construido teniendo en cuenta los perfiles y problemáticas evidenciadas, promoviendo el uso de la tarjeta tullave y exaltando sus beneficios y el de los de pagar el pasaje.

 

Adicionalmente, se han adelantado alianzas estratégicas con la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deportes, y el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) para promover la cultura del pago en el Sistema Transmilenio. Es así como desde el 2019 se han desarrollado más de trescientas (300) activaciones en estaciones de Transmilenio con colectivos culturales para prevenir que los usuarios evadan su pasaje en las estaciones críticas identificadas en el estudio de la Universidad Nacional de Colombia. Con el SENA se tiene una alianza en la cual esta institución subsidiará el transporte de aprendices, y Transmilenio apoyará la creación de una escuela de cultura de ciudadana que graduará a seiscientos cuarenta (640) aprendices en diciembre de 2019, como agentes multiplicadores de la cultura en el Sistema Transmilenio.

 

Finalmente, en la línea de cultura ciudana y en articulación con el Plan Anti -Evasión y la caracterización del usuario evasor y sus motivaciones, resultado del estudio de la Universidad Nacional de Colombia, se tiene un piloto para instalar máquinas “EcoTransMi”, las cuales por botellas plásticas y envases tetrapack, recargan la tarjeta tullave personalizada en puntos del sistema, como alternativa para generar una cultura de pago de la mano del beneficio ambiental.

 

Monitoreo   

 

Una vez se cuenta con los resultados de la Línea Base del componente troncal, estudio de la Universidad Nacional de Colombia, se incorpora en el Plan Anti-Evasión la línea de monitoreo, la cual permitirá realizar la evaluación de las estrategias implementadas en los veintidós (22) puntos del sistema que cuentan con el mayor porcentaje de usuarios que evaden el pasaje.

 

De acuerdo con lo anterior, para el primer semestre del 2019 comparado con el primer semestre del 2018 se tienen los siguientes resultados:

 

Tabla 1. Comparación Semestral para los 22 puntos priorizados

(Línea Base de evasión troncal)

Estación / Portal Semestre I 2018 Semestre I 2019 Crecimiento / Decrecimiento
Alcalá     4.252.627     4.381.841 3,0%
Avenida Jiménez     5.813.940     5.497.837 -5,4%
Banderas     6.362.864     6.502.316 2,2%
Bicentenario        644.584        620.638 -3,7%
Bosa        502.963        643.310 27,9%
Portal Norte   13.597.450   14.458.998 6,3%
Carrera 47        542.568        564.342 4,0%
Centro Memoria        669.832        772.021 15,3%
General Santander     1.031.743     1.334.796 29,4%
Las Nieves     1.555.460     1.552.504 -0,2%
Marly     4.792.653     5.330.816 11,2%
Minuto de Dios     1.330.398     1.352.205 1,6%
Policarpa        349.944        397.431 13,6%
Portal Américas   13.370.571   13.594.805 1,7%
Portal Eldorado     8.529.633     9.237.691 8,3%
Portal Suba   10.518.521   11.075.581 5,3%
Portal Sur     9.867.549   10.113.833 2,5%
Ricaurte     3.274.730     3.173.626 -3,1%
Río Negro        675.974        773.903 14,5%
Santa Lucía     1.902.572     1.954.736 2,7%
Socorro        401.673        449.300 11,9%
Tercer Milenio        799.920        809.344 1,2%

 

La Tabla 1. presenta las validaciones para el primer semestre de 2018 y las validaciones del primer semestre de 2019, para los veintidós (22) puntos priorizados, estaciones y portales, resultado de la Línea Base de Evasión Troncal, en la cual se tiene porcentualmente los crecimientos o decrecimientos comparando las validaciones semestrales entre ambos años.

 

Se encontró que la mayoría de las veintidós (22) estaciones / portales presentan crecimientos significativos y relevantes en su dinámica de demanda, casos por ejemplo como Bosa, Centro Memoria y General Santander las cuales presentaron los mayores crecimientos en PP (Puntos Porcentuales), mientras que estaciones como Avenida Jiménez, Bicentenario, Las Nieves y Ricaurte, entregaron un balance negativo en comparación al número de validaciones obtenidos para el primer semestre de 2018 respecto del primer semestre de 2019.

Las estaciones Avenida Jiménez, Bicentenario, Las Nieves y Ricaurte, son puntos en el Sistema que tienen problemáticas externas que van mucho más allá del fenómeno de la evasión (crisis migratoria, vendedores informales, problemáticas de seguridad ciudadana en el sector, entre otras), minimizando los esfuerzos establecidos por todas y cada una de las estrategias del Plan Anti – Evasión.

 

Sin embargo, nuestro propósito es encontrar la forma de evidenciar mejoras en las estaciones / portales bajo una estrategia de seguimiento mensual que permita establecer los cambios que presentan los veintidós (22) puntos de interés. En consecuencia, se establece una propuesta comparativa que relaciona la dinámica de las validaciones y la evasión encontrada en la Línea Base de Evasión emitida por el estudio de la Universidad Nacional de Colombia, que tiene como propósito generar una comparación entre la demanda real de la estación (Efecto de la evasión y las validaciones contadas para el Primer Semestre 2018) frente a las validaciones actuales (Primer Semestre 2019) como se presentará a continuación:

 

Gráfica 1. Esquema de la demanda real estación / Portal

 

La Gráfica 1. presenta el concepto de demanda real de una estación o portal toda vez que, si aplicamos el efecto de evasión encontrado al número de validaciones registrados por torniquetes, tendríamos una estimación del flujo real de personas en una estación o portal del Sistema. Así que bajo esta idea y con la hipótesis de evasión constante en el tiempo, se tienen los siguientes hallazgos como una aproximación de impacto frente al fenómeno:

 

Tabla 2. Comparación de las validaciones del primer semestre de 2018 bajo el efecto de la evasión respecto a las validaciones del primer semestre de 2019

Estación / Portal Evasión Validaciones  Semestre I 2018 * Evasión Diferencia entre el Semestre I de 2019 y el efecto de la evasión en el I Semestre de 2018 Impactos
Alcalá 4% 4.440.593 58.752 1,3%
Avenida Jiménez 18% 6.871.496 1.373.659 25,0%
Banderas 8% 6.885.891 383.575 5,9%
Bicentenario 26% 809.082 188.444 30,4%
Bosa 17% 587.410 -55.900 -8,7%
Portal Norte 17% 15.967.486 1.508.488 10,4%
Carrera 47 7% 581.850 17.508 3,1%
Centro Memoria 29% 861.672 89.651 11,6%
General Santander 13% 1.170.616 -164.180 -12,3%
Las Nieves 40% 2.171.889 619.385 39,9%
Marly 20% 5.770.833 440.017 8,3%
Minuto de Dios 10% 1.458.249 106.044 7,8%
Policarpa 39% 487.962 90.531 22,8%
Portal Américas 11% 14.856.041 1.261.236 9,3%
Portal Eldorado 6% 9.066.147 -171.544 -1,9%
Portal Suba 6% 11.161.203 85.622 0,8%
Portal Sur 7% 10.578.999 465.166 4,6%
Ricaurte 20% 3.928.694 755.068 23,8%
Río Negro 33% 898.302 124.399 16,1%
Santa Lucía 25% 2.369.463 414.727 21,2%
Socorro 57% 630.868 181.568 40,4%
Tercer Milenio 33% 1.063.094 253.750 31,4%

 

La Tabla 2. presenta la evasión para cada una de las veintidós (22) estaciones / portales, el efecto de la evasión respecto a las validaciones para el primer semestre de 2018 (Demanda Real), la diferencia encontrada entre las validaciones del primer semestre de 2019, respecto al efecto de la evasión para las validaciones del primer semestre de 2018 y la variable impacto.

 

Esta última variable cumple el propósito de ser una aproximación estimada de la cantidad porcentual faltante de validaciones para cumplir la demanda real. Así por ejemplo, si miramos la Estación Marly en la Tabla 1, sus validaciones para el primer semestre de 2019 fueron de cinco millones trescientos treinta mil ochocientos dieciséis (5.330.816), aplicando el efecto de evasión respecto a las validaciones obtenidas para el primer semestre de 2018, las validaciones fueron de cinco millones setecientos setenta mil ochocientos treinta y tres (5.770.833) como se observa en la Tabla 2. Esto significa que tan solo con un ocho punto tres por ciento (8.3%) más de validaciones en el 2019, alcanzaría la demanda real que tiene esta estación si no tuviera evasión.

 

En conclusión, esta medida nos permite tener un panorama en términos del comportamiento positivo o negativo de las validaciones en búsqueda de cerrar la brecha que genera la evasión directamente en dicha estación. Claramente, si una estación no genera incrementos en sus validaciones, incurre en proyectar una posible ampliación en PP (Puntos Porcentuales) de evasión toda vez que actualmente la dinámica de las validaciones se encuentra al alza para todo el sistema.

 

Es claro que la anterior propuesta es tan solo una aproximación en función del comportamiento de las validaciones y se encuentra en constante prueba, teniendo en cuenta que el supuesto de evasión constante es muy fuerte y solo podremos ignorarlo cuando tengamos diferentes medidas del fenómeno que nos permitan constatar si realmente es constante o por el contrario es dinámico, según el comportamiento de la demanda del sistema.

 

Gráfica 2. Comportamiento del impacto mensual respecto a la evasión de la estación Marly

 

La Gráfica 2 presenta el comportamiento de la variable impacto para la Estación Marly respecto a la evasión constante, lo que se espera es que la dinámica de esta variable siempre tienda a decaer siempre y cuando las validaciones sean crecientes respecto al periodo pasado. Lo anterior indicaría que posiblemente las estrategias estén ayudando o contribuyendo a mejorar la captación del pago del pasaje, mejorando así el comportamiento de los usuarios en el sistema.

 

Para los casos de los meses de marzo y mayo en la estación de Marly, no solo se logró alcanzar la demanda real, sino también se alcanzó un crecimiento adicional en sus validaciones; superando por completo la expectativa esperada. Estos casos nos permiten concluir que las estrategias Anti – Evasión implementadas generan aportes significativos en el aumento y cultura del pago, aclarando que, actualmente se desconoce aún la contribución en términos porcentuales en el impacto que tienen las estrategias implementadas.

 

De forma general, se encontró que para las veintidós (22) estaciones priorizadas, se incrementó en tres millones ochocientos tres mil setecientos cinco (3.803.705) validaciones para el primer semestre de 2019, respecto al primer semestre de 2018, correspondiendo este incremento a un cuatro punto dos por ciento (4.2%) de crecimiento total.

 

Otro caso referente en Colombia es Transmetro de Barranquilla, que ha sido un ejemplo a nivel nacional, con el programa SúbeT a la Cultura Transmetro, con la que se promueven los principios de buen uso del sistema masivo, el cual pasó de tener una evasión del 5%-7% en el 2017 a reducirla considerablemente a un 0,5%– 0,3% para mayo de 2019.

 

Uno de los principales componentes de esta estrategia fue el regreso de 75 guías a las estaciones del sistema, para apoyar la promoción de la cultura y la orientación a los usuarios acerca del funcionamiento de la operación. Con esta iniciativa, se han incrementado 15 mil usuarios por día, pasando de 130 mil a más de 145 mil personas validando el pasaje.

 

Este fénomeno de la evasión también ocurre en otros países, por ejemplo, en Centroamérica, Tuzobús de México, en Pachuca, pasó de tener  una evasión de pago del 35% en enero de 2017 a un 2,9% en mayo de este año, gracias a la campaña que implementaron: “Paga tu boleto, viaja seguro” que consistía en:

 

  1. Reubicación del equipo de recaudo, para identificar las peticiones operativas inmediatas de los usuarios determinando sus deseos de viaje, lo cual permitió hacer el rediseño de rutas alimentadoras, acompañado de acondicionamiento de superficie de rodamiento y levantamiento infraestructura en rutas alimentadoras.

 

  1. Capacitación a personal administrativo para solicitar el pago de peaje:
  • 82 servidores públicos desplegados.
  • 12 en centro general de gestión de operaciones.
  • 3 oficiales vehículos y una motocicleta.
  • 6,560 horas hombre invertidas, se mantienen operativos con personal de inspección del SITMAH.

 

  1. Acercamiento social y de sensibilización de usuarios para fomentar la cultura del pago. De igual manera los conductores se comprometieron con el servicio y brindaron su apoyo con la campaña contra la evasión de pago.

Y este año, la administración actual de la mano de la Secretaría de Movilidad y Transporte, se encuentran trabajando en una política pública de movilidad integral que incluye también la expansión del sistema integrado de transporte Tuzobús.

Un caso de estudio en Suramérica, es Transantiago de Chile, que en el 2016 ya venía con un problema especialmente grave, en donde la evasión en el pago del pasaje alcanzaba cifras cercanas al 28%; es decir, uno de cada cuatro viajeros que usaba los buses en Santiago no pagaba su pasaje. Entonces decidieron implemenar el plan “Tolerancia cero a la evasión” que contemplaba 3 pilares fundamentales:

  • Fiscalización inteligente.
  • Campañas de comunicación para que la gente tome conciencia de la problemática.
  • Seguimiento legal de las multas cursadas para asegurar el pago efectivo por parte de los infractores multados.

Con esta estrategia se logró disminuir la cantidad en un 10%, equivalente a 39.000 evasores menos al día.

Para este periodo, se están actualizando y evaluando los resultados recientes del estudio implementando del nuevo modelo de la Red Metropolitana de movilidad y el impacto del comportamiento que generó en los usuarios el retiro de los torniquetes en los buses, donde se podrán conocer las tendencias frente a la disminución o el aumento de la evasión en el transporte público de Chile.

La evasión en el pago del pasaje, es un reto que afrontan los sistemas de transporte público alrededor del mundo, ya que no existe un control efectivo que permita garantizar que todos los usuarios paguen su pasaje, los evasores sobrecargan el sistema, aumentan la percepción de inseguridad y afectan la experiencia de los demás usuarios.

Por esta razón resulta, necesario diseñar políticas públicas integrales que permitan disminuir el total de personas que ingresan al sistema evadiendo la tarifa, y así mejorar el bienestar de la ciudadanía y el buen funcionamiento del sistema de transporte público.

Como en el Reino Unido, especificamente en Londres, hay frecuentes revisiones de los tickets o de las validaciones de las tarjetas electrónicas por personal autorizado, y si un usuario es sorprendido viajando sin haber pagado por su servicio, debe pagar una tarifa de penalización de 80 Libras (100usd). Si  esto  no  se  realiza,  la  autoridad  de  transporte  londinense  puede  tomar medidas sancionatorias. La evasión del pasaje en Londres es un delito que puede ser multado con hasta 1000 Libras (1234 usd) y registrarse en la hoja de vida del ciudadano.

Y si analizamos en Europa otro caso de estudio es Madrid, donde la multa para personas que viajan en metro, trenes, tranvías y buses, sin haber validado su tarjeta electrónica de pago, o sin haber comprado con anterioridad un pasaje válido, tiene  un  costo  de  20  veces  el  valor  del  pasaje  sencillo, alcanzando  un  total  de  30  Euros.  Si  no  se paga  ese  recargo  en  el  momento,  el  inspector  puede hacer una  denuncia  para  que  comience  el procedimiento sancionador correspondiente.

 

En  el  transporte  público  de  Melbourne, Australia, la  fiscalización  del  pago  por  el  servicio  de  transporte es realizada por inspectores, quienes en algunos casos están vestidos de civiles y pueden fiscalizar el pago tanto en vehículos como en estaciones. Los usuarios infractores que no pagaron su viaje,  son obligados a bajar del servicio y se les ofrece pagar una penalización en el momento, “On the spot penalty fare”, la cual tiene un valor  de  75  Dólares  Australianos (52 usd),  y  no  conlleva  ningún  proceso  posterior y en  caso  de  no  pagarla,  los  oficiales  reportan  los  antecedentes del no pago a las autoridades estatales, las cuales cursan un parte de 223 Dólares Australianos (153 usd) y si éste no es pagado dentro de 42 días  se puede  derivar en otras medidas como el bloqueo de la licencia de conducir.

 

La Asociación Latinoamericana de Sistemas Integrados para la Movilidad Urbana Sustentable- RED SIMUS, considera que se debe trabajar en la implementación paralela de estrategias integrales, donde se incluyan medidas hacia la infraestructura, mejoras hacia la prestación y operación del servicio, información detallada para el usuario, capacitaciones enfocadas a la cultura ciudadana y por último es necesario la creación e implementación de una política pública que incluya la fiscalización, validación y asignación de subsidios a la población que se está dirigiendo.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.