Entrevista Gustavo Cabrera, Experto Consejero de la Red

Entrevista Gustavo Cabrera, Experto Consejero de la Red

Desde SIMUS, queremos convertir el espacio público en una atmósfera de salud pública, donde todas las personas pueden disfrutar una buena calidad de vida, con los beneficios de una movilidad urbana sustentable para todos, sin los daños de contaminación, incidentes de tránsito y la exclusión social causados usualmente por los sistemas con predominio del automóvil, débil regulación y fiscalización.

Teniendo en cuenta esto:

  1. ¿Cómo se ha manejado el espacio público relacionado con la movilidad en América Latina?

La salud urbana, en el contexto de lo que interesa a la salud pública como espacio académico y social, tiene múltiples significados y según el que se use tiene distintas implicaciones. El significado que más uso tiene que ver con la situación de salud de la población, de los colectivos, de las comunidades que habitan en ciudades, centros urbanos y también de quienes visitan o se desplazan en una ciudad y no necesariamente habitan en ella, como sucede frecuentemente. Por ejemplo, Medellín en Colombia, recibe diariamente la visita y movilidad de cientos de personas que se desplazan atravesando, permaneciendo y saliendo de esta ciudad, centro de un área de diez municipios. Es tema fundamental para entender la dinámica de salud en las poblaciones en este tipo de casos.

Por otro lado, el espacio público es de las dimensiones fundamentales para entender la salud de las ciudades o centros urbanos. El espacio público pertenece a la poblacion que habita o visita un territorio y hay que entenderlo para promover la salud de las ciudades y mejorar la calidad de vida, el bienestar de la sociedad, prevenir riesgos y exposiciones que generan enfermedades y lesiones de diferente tipo. La contaminación del aire, del suelo, del agua, son importantes en el espacio público pues afectan la salud de las poblaciones en el ámbito urbano.

En la masificación de autos de cuatro o más ruedas, y más recientemente de dos ruedas, como son las motocicletas, el espacio público fue uno de los aspectos más afectados; los tomadores de decisión, alcaldes y otros actores de Gobierno, privilegiaron el desarrollo de la infraestructura vial para estos modos de movilidad individuales o particulares. Por esta razón, las ciudades se llenaron de autos y motos, mientras se resolvían muchas barreras para la movilidad pública. Historicamente hubo sistemas de buses y busetas, movidos regularmente con combustibles altamente contaminantes, tipo dessel o gasolina y la infraestructura de su tránsito era compartida, haciendo que estos sistemas  públicos de transporte pelearan por espacio público para moverse, en medio de un número creciente de autos y motos particulares.

Sin embargo, en las últimas décadas hubo un acelerado y positivo cambio de paradigma; hoy vemos múltiples ejemplos, de México a la Patagonia, y en países del Caribe, donde se privilegia en el espacio público el desarrollo de infraestructura para la movilidad masiva, más sostenible, menos contaminante, y más segura para todos.

  • Desde tu perspectiva ¿Cómo se han integrado los planes de movilidad en seguridad vial con las diferentes instituciones?

En las últimas dos décadas, en las que he estado más atento a esta relación entre la movilidad, la salud, la sostenibilidad y la seguridad vial, indiscutiblemente en América Latina y el Caribe, hubo muchos desarrollos de interés, desde la íconica implementacion de los buses de tránsito rápido en Curitiba, en Brasil. Esto indica que desde fines del siglo XX, hubo una replicación de este sistema de movilidad urbana sostenible en múltiples ciudades y áreas metropolitanas de la subregión, lo que es muy positivo, pues habla de cómo evolucionó el conocimiento, la conciencia y demanda ciudadana por una movilidad más eficiente, limpia, saludable, segura, sinérgica y sostenible, que permitiera a los usuarios de las vías moverse en modos diferentes, innovadores. Así que las políticas de desarrollo de infraestructura, movilidad, salud y bienestar, cada vez han sido más visibles para la población, para los ciudadanos que eligen a los gobernantes. En particular me siento muy complacido de las nuevas formas de movilidad. Sin embargo, también percibo que, en nuestros países de recursos escasos, la toma de decisiones en relación con estas iniciativas son muy lentas, complejas, agravado por la falta de recursos y la corrupcion.

  • ¿Cómo desde el lenguaje tenemos que empezar a cambiar en cuanto a los temas de salud urbana? Porqué no es correcto usar accidente ni siniestro, y sí incidentes ?

Llevaba varios años queriendo sintetizar en una página esa reflexión, años de intentar en perspectiva de salud pública por qué es impriopio hablar de accidentes o siniestros para referirse a las ocurrencias viales, los eventos indeseables en la movilidad.

El énfasis de cambio de vocabulario, de la terminología, apunta a entender que accidentes no existen en ninguna actividad, ni en la construcción o limpieza en edificios. Todo contacto que ocurre entre una estructura y un ser humano durante la movilidad, en un andén, un bici-corredor, una calle o autopista, puede ser anticipado, evitado y prevenido.

La palabra accidente es un error histórico, que cumple más de 150 años de acuñada, desde que la industria de la construcción en altura, a finales del siglo XlX y comienzo del siglo XX en ciudades como New York y Chicago, causó la muerte de miles de obreros y la forma que encontraron los promotores del desarrollo urbano en rascacielos, fue generar polizas de cobertura de seguros para “accidentes”.

Desafortunadamente, más de un siglo después, el Código Nacional de Tránsito de en Colombia, promulgado en 2002, acogió en la norma legal el término accidente, lo que es incorrecto. La seguridad vial es un problema de salud pública y, por tanto, el término apropiado es incidente, evento que se puede caracterizar en frecuencia, causas, factores de riesgo, efectos o consecuencias, entre ellos la mortalidad o lesiones no fatales que muchas veces causan incapacidad o discapacidad a usuarios viales.

  • ¿Cómo desde los Objetivos de Desarrollo Sostenible-ODS, tenemos que cambiar la percepción de la vida en las ciudades para tener una movildiad urbana sustentable?

Desde septiembre de 2015, en la 70a Asamblea de Naciones Unidas, el mandato de los ODS es supremamente claro, y las metas señalan la importacia de que las ciudades sean ambientes saludables, seguros, sostenibles para esta generación y las futuras.

Para el cumplimiento la meta de los ODS, el trabajo no debe ser solo del municipio, si no de territorios conexos, más cuando son áreas metropolitanas, en que muchas personas se mueven a diario de un lugar a otro. El esfuerzo debe ser conjunto, promoviendo políticas públicas incluyentes, monitoreables y evaluables de movilidad y seguridad vial.


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