- 29 marzo, 2024
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- CategorĂa: ArtĂculos

Por Jorge Inostroza SĂĄnchez
Ex â Presidente de los Ferrocarriles de Chile
Colaborador de ALATPU
La Ăşnica responsabilidad de una empresa es aumentar sus beneficios para sus accionistas. Una empresa no tiene una âresponsabilidad socialâ entendida como una deuda hacia el pĂşblico o la sociedad, porque su Ăşnica preocupaciĂłn, y que por sĂ misma genera beneficios para toda la sociedad, es aumentar las ganancias para sĂ y para sus accionistas (M. Friedman).
MĂĄs allĂĄ de la teorĂa del accionista, cuando empresas privadas intervienen en la operaciĂłn de servicios de transporte pĂşblico se genera cierta tensiĂłn entre la bĂşsqueda de rendimiento financiero (lucro), en el diseĂąo de los proyectos y tambiĂŠn en la calidad de los servicios prestados.
Chile, paĂs con desarrollo econĂłmico relevante y que esconde una desigualdad social que requiere atenciĂłn y ocupaciĂłn, ha desarrollado un transporte pĂşblico terrestre que, operado por empresas privadas, mantiene el enfoque de lucro y de rendimientos financieros para los operadores del sistema. En el Estado y en los Gobiernos ha permanecido el enfoque neoliberal impuesto por los militares.
Con este contexto, los proyectos ferroviarios (trenes, tranvĂas y otros), si bien son una buena respuesta a la congestiĂłn, contaminaciĂłn, accidentalidad y tambiĂŠn un uso adecuado del espacio pĂşblico, tienen una escasa presencia, estĂĄn muy fuertemente limitados por las exigencias de capital y de retornos privados, y enfrentan un contexto cultural y empresarial fuertemente hostil.
I.Contexto EconĂłmico-Social
Chile, con mĂĄs de 19 millones de habitantes, destaca por su desarrollo econĂłmico con un ingreso per cĂĄpita de USD 29.104 (ppa) uno de los mayores de AmĂŠrica Latina (2021 â bancomundial.org), un desempleo del 9,1%, una pobreza del 10,5% y un indicador de desigualdad Gini de 47,1%, aparece como paĂs exitoso.
Si bien en cuanto a desigualdad, estĂĄ ubicado en la medianĂa de la tabla en LatinoamĂŠrica, es el paĂs de mayor desigualdad de la OCDE. El 1% mĂĄs rico de Chile concentra el 49,6% de la riqueza total del paĂs, mientras que en Brasil controla el 48,9%, en MĂŠxico el 46,9% y en Estados Unidos el 34,9% (World Inequality Report de 2022).
La remuneraciĂłn mĂnima legal mensual (lĂquida) alcanza a los USD 404 ($ 410.000, brutos), remuneraciĂłn para alrededor de un 20% de la poblaciĂłn. Un 50% de los trabajadores activos (al 2021) obtenĂa una remuneraciĂłn mensual de USD 555 y 7 de cada 10 personas USD 825 (fundaciĂłn sol.cl) .La lĂnea de indigencia y pobreza se encuentra en alrededor de los USD 230 â 250.
âChile ha sido una de las economĂas de mĂĄs rĂĄpido crecimiento de AmĂŠrica Latina en las Ăşltimas dĂŠcadas, lo que ha permitido reducir significativamente la pobreza. Sin embargo, mĂĄs del 30% de la poblaciĂłn es econĂłmicamente vulnerable y la desigualdad de ingresos sigue siendo elevadaâ (bancomundial.org).
II.CaracterĂsticas generales del transporte
El transporte pĂşblico en Chile es operado por empresas privadas y por tanto, como modelo de negocios, requiere generar excedentes (lucro), sea directamente vĂa tarifas (âel que usa pagaâ) o vĂa un subsidio complementario. En Santiago y en 16 ciudades, el Estado entrega un subsidio a la tarifa a los operadores utilizando mecanismos de regulaciĂłn.
En cuanto a impactos y costos del transporte en las personas en Santiago, por ejemplo, la tarifa unitaria del metro alcanza a USD 0,96 â 1 por viaje (enero 2023) y considerando una media de 3 viajes-dĂa por persona, el gasto e impacto mensual para un santiaguino es superior al de Buenos Aires, Ciudad de MĂŠxico y Madrid.
Por otra parte, y sobre el transporte de cargas, el proceso logĂstico chileno ha sido catalogado como asimĂŠtrico, desintegrado y con fuertes deseconomĂas. El costo logĂstico chileno (% del PIB) se ubica en 18%, el doble del costo promedio de los paĂses de la OCDE (Ăndice de DesempeĂąo LogĂstico: LPI-Banco Mundial).
III.Actores en el mercado del Transporte Terrestre
En el mercado del transporte terrestre en Chile, los camiones registran una participaciĂłn del 90% en la carga y los buses de un 97% en el transporte de pasajeros, todo en manos privadas. Los trenes solo alcanzan a un 10% en carga (vĂa operadores privados) y a menos de un 3% en pasajeros. El cabotaje, por regulaciĂłn propia, solo estĂĄ permitido para empresas nacionales, limitando la competencia y dĂĄndole privilegios a camiones.
Chile registra para el aĂąo 2021 un total de 6,102 millones de vehĂculos (ine.cl) y una tasa de motorizaciĂłn de 3,62 habitantes por vehĂculo (Argentina 3,1 â Brasil 4,8 â MĂŠxico 3,4 â Alemania 1,7 â USA 1,2). Al igual que el resto de los paĂses, la pandemia del Covid provocĂł importantes alzas en el parque automotriz y en el caso chileno la tasa de motorizaciĂłn aumentĂł de 4,28 en el 2015 al 3,62 ya indicado.
La composiciĂłn general del parque de vehĂculos registra: 5,3 millones en autos/furgones/minibuses/camionetas; 234.020 motos; 99.871 taxis (bĂĄsicos, colectivos y de turismo); 105.599 buses (mini/normal) y 213.010 camiones (ine.cl).
IV. Actores Influyentes
CAMIONES
Los camiones/camioneros, todos operadores privados, que concentran un 90% del transporte de carga, con un parque de 231.000 vehĂculos, tienen un largo historial de comportamiento polĂtico-gremial.
Activos participantes en el desarrollo y golpe de Estado en el aĂąo 1973 y tambiĂŠn activos participantes en las polĂticas implementadas posteriormente. Los militares implementaron un enfoque neoliberal extremo (ver: La Doctrina del Shock â El Auge del Capitalismo del Desastre â N. Klein â 2007), reduciendo las funciones y actividades del Estado al mĂnimo posible y dejando toda actividad en manos del mercado, situaciĂłn que aĂşn persiste.
Las principales organizaciones de camioneros son la ConfederaciĂłn Nacional de DueĂąos de Camiones (CNDC), organizaciĂłn participante en el desarrollo del golpe de Estado, la ConfederaciĂłn Nacional de Transporte de Carga (CNTC) y de muy posterior creaciĂłn la agrupaciĂłn Chile Transporte. Esta Ăşltima sin asomo polĂtico, muy gremial y tecnolĂłgica.
En noviembre de 2022, frente al aumento internacional del petrĂłleo, y como demostraciĂłn de capacidad operativa y polĂtica, efectuaron un paro y toma de carreteras pidiendo subsidiar el combustible (CNDC+CNTC). Paralizaron una buena parte de las carreteras y el gobierno accediĂł en aumentar los subsidios a combustibles fĂłsiles, con un gasto adicional superior a los USD 1.500 millones.
No queremos que el Estado de Chile, con plata de todos los chilenos, vaya en ayuda de un sistema ferroviario en competencia desleal con los camionerosâ (Dirigente CNTC).
BUSES
Por su parte, los buses/Autobuseros, concentran un 97% del transporte de pasajeros a nivel nacional, con un parque total de 105.599 buses/minibuses.
Los gremios microbuseros en Santiago registran una intervenciĂłn en el aĂąo 2002 a propĂłsito de los primeros pasos del que serĂa un gran cambio en el transporte pĂşblico en Santiago (TranSantiago). A la vista el cambio de recorridos y la empresarizaciĂłn del sector, las bases de licitaciĂłn para los operadores incluĂan (por primera vez) la participaciĂłn de empresas extranjeras. El Consejo Superior del Transporte (CST), agrupaciĂłn gremial de microbuseros, llamĂł a un bloqueo de Santiago.
La capital colapsĂł y fue bloqueada en sus principales arterias provocando graves problemas en las actividades de la ciudad. El gobierno de la ĂŠpoca (R. Lagos) aplicĂł la Ley de Seguridad Interior del Estado y eso permitiĂł el encarcelamiento de los principales dirigentes y posterior condena a 3 aĂąos remitida.
Desde allĂ y con la empresarizaciĂłn del sector, los gremios autobuseros se han organizado regionalmente y dada la regulaciĂłn tarifaria en las principales ciudades, no ha habido nuevas intervenciones o demandas particulares.
AUTOPISTAS
Las empresas de autopistas privadas surgen en los aĂąos 90 como una interesante respuesta a las necesidades de infraestructura pĂşblica, estimada en ese momento en alrededor de USD 11.000 millones, con una pĂŠrdida de competitividad anual de unos USD 1.700 (mop.gob.cl). Se han licitado y re-licitado (renovaciĂłn) mĂĄs de 2,000 km de autopistas urbanas e interurbanas, constituyĂŠndose un nuevo sector industrial. A la fecha existen en operaciĂłn 9 autopistas urbanas y mĂĄs de 21 concesiones de carreteras interurbanas.
Las autopistas urbanas e interurbanas, ademĂĄs de las concesiones hĂdricas, aeroportuarias, hospitalarias, penitenciarias, estĂĄn organizadas en una asociaciĂłn gremial denominada COPSA (Concesionarios de OO.PP.), que les permite y facilita su representaciĂłn, el manejo de las comunicaciones y redes, y naturalmente el lobby polĂtico.
En cuanto a su rentabilidad, como ejemplo, Costanera Norte, autopista urbana de 42,8 km de extensiĂłn, que conecta 11 comunas de la RegiĂłn Metropolitana (inicio 2003 al 2033), el aĂąo 2019 registrĂł 333,2 millones de vehĂculos, ganancias por $ 99.042 millones y rentabilidad de un 37,5%. Entre los aĂąos 2010 y 2019, acumula ganancias por $517.800 millones, equivalentes a USD 709,3 millones (cmf.cl).
Un 48% de renta sobre ventasâ â âEn los Ăşltimos 10 aĂąos casi se duplicaron los ingresos por peajes y se multiplicaron por tres las ganancias. Considerando capital propio, la rentabilidad supera el 100%â (Titulares prensa â El Mostrador).
El Estado no solo creĂł un nuevo e importante sector para el desarrollo de la infraestructura nacional, sino que tambiĂŠn creĂł monopolios con muy altos retornos y liquidez financiera y con ello, empresas con alta capacidad de lobby e influencia polĂtica.
Un proyecto ferroviario, en el corredor que se trate, captura alrededor de un 50 a un 70% de pasajeros que provienen de buses y automĂłviles y tambiĂŠn una proporciĂłn de la carga transportada en camiones (todos clientes de carreteras).
Cultura neoliberal
Una de las grandes debilidades del TranSantiago (2007) fue el criterio de autofinanciamiento. El concepto del âque usa pagaâ, la idea de un sistema de transporte pĂşblico autofinanciado con el pago de pasajes, de que las personas deben hacerse cargo y de la prescindencia del Estado, fue una grave demostraciĂłn del modelo mental de neoliberalismo imperante.
âEl TranSantiago: la peor polĂtica pĂşblica y diseĂąada por tecnĂłcratas sobrevaloradosâ, citaba la prensa.
Si bien en Chile existen modelos de evaluaciĂłn social de proyectos, en su mayorĂa, estĂĄn influenciados por la obtenciĂłn final de un balance financiero del tipo privado. En las universidades y en las escuelas de negocios la formaciĂłn de profesionales apunta a la bĂşsqueda del rendimiento del capital, el beneficio del accionista.
Tanto las autoridades y profesionales del sector transportes buscan que los proyectos no carguen la caja del Estado y que sean principalmente pagados por los propios usuarios. El Metro de Santiago, desde 1995, con el manejo de las tarifas logra equilibrio operacional e incluso, aporta recursos para la inversiĂłn.
Esta cultura, hoy imperante, consciente o inconsciente en algunas personas, limita, anula el diseĂąo, construcciĂłn y operaciĂłn de sistemas de transporte pĂşblico masivos, de calidad e inclusivos socialmente.
V. Nuevas miradasâŚ
Se requieren nuevas miradas y una compresiĂłn mayor e integral de la idea y concepto de movilidad sustentable, dimensiĂłn que no es accesoria y debe diseĂąarse junto a vivienda, salud y educaciĂłn. Se requiere comprensiĂłn y acciones sobre el cuidado del medioambiente y de las comunidades, aspectos integrados en la idea de movilidad sustentable.
Nuevas miradas sobre la presencia activa del Estado (no subsidiario) en el sector de movilidad y conectividad, tanto para lograr inclusiĂłn social y atender las necesidades de las personas (no solo de los negocios), como en el control de presiones polĂticas y financieras.
Nuevas miradas y liderazgos comprometidos con las personas, los vulnerables, el medioambiente, las comunidades y tambiĂŠn volcar el Estado en la debida regulaciĂłn en este mercado del transporte.
Se requieren nuevas miradas y una visiĂłn cultural y acciones que disminuyan las brechas sociales, con espacios de desarrollo econĂłmico amplios e incluyentes.
Se requieren otros liderazgos, de otros y pronto.
Las recientes crisis sociales y las que podrĂan venir, tienen una explicaciĂłn.


