- 2 diciembre, 2025
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- Categoría: Artículos
Escrito por: Matias Caldera / Gerente Operativo de Nuevas Tecnologías y Cambio Energético/ Secretaría de Transporte – Ministerio de Infraestructura – Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
La Ciudad de Buenos Aires avanza en su compromiso con la movilidad sustentable, estableciendo que a partir de 2027 todas las nuevas unidades de buses de transporte público deberán contar con motorización a gas natural comprimido o eléctrica. Esta medida marca un hito en la transición hacia un sistema de transporte más limpio, eficiente e inclusivo.
Desde la aprobación del Plan de Acción Climática 2050 (PAC), la Ciudad de Buenos Aires se propuso un objetivo ambicioso: alcanzar la carbono neutralidad, la resiliencia y la inclusión para mediados de siglo. Este compromiso se traduce en políticas públicas concretas que apuntan a transformar la manera en que se produce, se consume y se mueve la ciudad.
La movilidad urbana, responsable de una proporción significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero, ocupa un lugar central en esa estrategia. En particular, el transporte público representa una de las mayores fuentes de emisiones. Por ello, la transición hacia tecnologías de bajas emisiones es una prioridad que combina beneficios ambientales, económicos y sociales.
Buenos Aires avanza hacia la carbono neutralidad mediante un marco normativo que obliga a que, desde 2027, todas las nuevas unidades del transporte público sean eléctricas o a GNC, impulsando una transformación estructural y cultural en la movilidad urbana.
Un nuevo marco para un transporte más limpio
En el último semestre de 2024, el Gobierno Nacional y el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires firmaron un acuerdo histórico que transfirió a la Ciudad las competencias sobre las 31 líneas de colectivo del grupo tarifario “Distrito Federal”. Este traspaso permitió al Gobierno porteño asumir un rol directo en la planificación, fiscalización y modernización del sistema de transporte urbano, generando la oportunidad de orientar las políticas hacia una movilidad más sostenible.
A partir de esta nueva responsabilidad, la Ciudad avanzó en la reglamentación de medidas tendientes a mejorar la seguridad, la eficiencia operativa y el desempeño ambiental del transporte público. Una de las más relevantes es la Resolución de la Secretaría de Transporte (Ministerio de Infraestructura – Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires) N.° 2025-111-GCABA-SECT, que establece que, a partir del 1.º de enero de 2027, todas las unidades cero kilómetro (0 km) que se incorporen al sistema deberán contar con motorización a gas natural comprimido (GNC) o ser 100% eléctricas. Las unidades diésel existentes podrán continuar operando hasta cumplir su antigüedad máxima permitida de 10 años.
Beneficios ambientales y sociales
La incorporación de buses de bajas emisiones representa un cambio estructural en la manera en que la ciudad se mueve. Los vehículos eléctricos y a GNC generan significativamente menos emisiones de gases contaminantes y material particulado, además de reducir la contaminación sonora, un aspecto clave en una ciudad densamente poblada.
Estos beneficios se traducen en una mejora directa de la calidad del aire, una disminución de los impactos sobre la salud de la población y un entorno urbano más silencioso y habitable. Asimismo, los menores costos de operación y mantenimiento asociados a estas tecnologías permiten proyectar ahorros económicos que facilitan futuras inversiones, fortaleciendo así el aspecto financiero del sistema.
La estrategia de bajas emisiones se integra a una agenda más amplia de acción climática, alineada con el Plan Urbano Ambiental, e incluye infraestructura, formación técnica y nuevas tecnologías para posicionar a la ciudad como referente regional en movilidad sostenible.
Un marco normativo y urbano alineado con el futuro
La medida se enmarca en los lineamientos del Plan Urbano Ambiental (Ley N° 2.930), que orienta la normativa urbanística y ambiental de la Ciudad de Buenos Aires, y promueve un sistema de transporte sustentable, seguro y de calidad. Este marco refuerza la coherencia entre la planificación territorial y la política de movilidad, asegurando que las decisiones en materia de transporte acompañen los objetivos de mitigación y adaptación al cambio climático.
Asimismo, la estrategia de buses de bajas emisiones se complementa con otras iniciativas en curso, como la incorporación de minibuses eléctricos en el área central (Microcentro – Casco Histórico) y el desarrollo del Sistema Trambus, ambos concebidos bajo los mismos principios de eficiencia energética, inclusión y mejora de la calidad del aire.
Un compromiso con la acción climática
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha venido consolidando su agenda de acción climática con una meta clara: reducir un 53% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 y alcanzar la carbono neutralidad en 2050. Renovar las flotas de colectivos con tecnologías limpias es una de las acciones más decisivas para avanzar hacia una ciudad carbono neutral.
La adopción de esta nueva normativa no solo busca sustituir tecnologías contaminantes, sino también impulsar una transformación cultural en la movilidad urbana. Representa un compromiso tangible con la sostenibilidad, que coloca a la Ciudad de Buenos Aires entre las ciudades líderes de la región en materia de innovación y responsabilidad ambiental.
Mirando hacia adelante
El camino hacia un transporte público de bajas emisiones ya está en marcha. La resolución que impulsa la incorporación progresiva de buses eléctricos y a GNC constituye un paso decisivo hacia un modelo de movilidad más limpio, eficiente y equitativo.
En los próximos años, la Ciudad continuará acompañando e impulsando el fortalecimiento de la infraestructura necesaria —predios de carga y abastecimiento, talleres especializados y formación de personal técnico— para apoyar esta transición tecnológica. La articulación entre el sector público, las empresas operadoras y los fabricantes de vehículos y proveedores de sistemas de carga será clave para asegurar una implementación exitosa y sostenible.
La Ciudad de Buenos Aires se posiciona así a la vanguardia de la movilidad sostenible en América Latina, demostrando que la acción climática y la innovación tecnológica pueden ir de la mano para construir un futuro urbano más saludable y resiliente. El desafío es grande, pero el rumbo está trazado: avanzar hacia una ciudad que se mueve con energía limpia y en línea con el compromiso ambiental.
