En defensa de la infraestructura peatonal y ciclista en el Paseo de Montejo

ESCRITO POR: Dr. Miguel Ángel Franco / Integrante del COMUJ / x.com/mifrancov

Santander ha experimentado en los últimos años transformaciones urbanas que pueden servir de referencia para las ciudades que integran el Hub GDL-ALTOS-AGS (Guadalajara, Aguascalientes, San Juan de los Lagos, Tepatitlán, etc.) Este artículo se enfoca en ejemplos concretos de intervenciones implementadas en la ciudad española y en su posible adaptación a este corredor urbano-regional, heredero territorial de la antigua provincia de Nueva Galicia. El objetivo es contribuir a la construcción de una visión compartida orientada al bienestar social, la convivencia cotidiana y el fortalecimiento de una movilidad verdaderamente sustentable.

Uno de los programas más emblemáticos de Santander ha sido la consolidación de ejes peatonales integrados que conectan barrios tradicionalmente aislados. Mediante la ampliación de banquetas, la incorporación de materiales permeables, la distribución estratégica de árboles de gran follaje y la reducción de carriles vehiculares, la ciudad logró transformar avenidas hostiles en corredores que hoy funcionan como espacios cotidianos de encuentro. Comerciantes comenzaron a abrir ventanas hacia la calle nuevamente, la actividad barrial aumentó y quienes antes evitaban caminar por falta de seguridad encontraron rutas agradables y protegidas. Lo más relevante de este proceso no fue la obra física, sino la metodología participativa: equipos municipales visitaron colonias, organizaron caminatas exploratorias, recopilaron testimonios y ajustaron los trazos con base en observaciones vecinales.

Santander ha orientado recursos públicos de manera sostenida a la renovación de barrios, la revitalización del espacio público, la mejora de servicios urbanos y el fortalecimiento del tejido vecinal, a través de programas municipales de regeneración urbana y mantenimiento del espacio público. Con estos fondos se impulsa la renovación de plazas, parques y espacios comunes; la mejora de la accesibilidad y el confort urbano en calles, aceras y equipamientos; la expansión de la infraestructura peatonal y ciclista; y el fortalecimiento del comercio local mediante el mejoramiento del entorno.

Este plan demuestra una visión clara: consolidar barrios no solo como unidades de vivienda, sino como espacios integrados de convivencia, movilidad, servicios y naturaleza. Es un ejemplo contundente de que la regeneración urbana no debe focalizarse exclusivamente en centros históricos o zonas consolidadas; también los barrios periféricos y áreas de expansión pueden —y deben— beneficiarse de una intervención planificada.

Para contextos como Aguascalientes, Guadalajara y las ciudades de los Altos de Jalisco, donde el crecimiento urbano ha sido desigual, una política similar permitiría evitar que las nuevas colonias se conviertan en simples suburbios dormitorio. Integrar desde el inicio banquetas amplias, arbolado, equipamientos de cercanía y conexiones peatonales y ciclistas fortalecería la habitabilidad y la calidad de vida en todo el Hub Gdl-Altos-Ags.

Este enfoque puede adaptarse con facilidad al corredor regional, donde existen ejes estratégicos que conectan zonas comerciales, escolares y habitacionales. Intervenirlos para priorizar el confort del peatón sobre la velocidad del automóvil es clave. La condición climática del hub exige programas intensivos de arborización con especies adecuadas para climas cálidos y periodos prolongados de sequía. A diferencia de Santander, en el Hub GDL-ALTOS-AGS pueden emplearse jacarandas, fresnos, tabachines, mezquites, huizaches y especies nativas que generen sombra amplia y reduzcan el efecto de isla de calor. La clave no es copiar el diseño, sino replicar la filosofía: caminar debe sentirse natural, seguro y agradable.

Otro eje relevante de la política urbana de Santander ha sido la incorporación de espacios de sombra, descanso y estancia en el espacio público, especialmente en plazas, entornos escolares y calles de alta intensidad peatonal. Estos espacios —ubicados cerca de escuelas, centros comunitarios y rutas de alto tránsito peatonal— combinan pérgolas, vegetación densa, mobiliario ergonómico y bebederos. Funcionan como estaciones de descanso que permiten hacer una pausa frente al calor o la lluvia. En ciudades como Aguascalientes o metrópolis de Jalisco, donde la exposición solar es intensa gran parte del año, esta estrategia sería determinante para incrementar la caminabilidad. Un trayecto largo se vuelve posible cuando existen puntos seguros para refrescarse, sentarse o simplemente permanecer a la sombra.

Santander también ha promovido iniciativas educativas y de sensibilización ciudadana vinculadas al espacio público, en colaboración con centros educativos, asociaciones vecinales y programas municipales de educación ambiental y urbana. Escuelas adoptaron segmentos de calle para convertirlos en “aulas urbanas”. Con apoyo del ayuntamiento, docentes y estudiantes midieron temperaturas en áreas con y sin sombra, estudiaron especies vegetales, analizaron flujos peatonales y propusieron mejoras para su entorno inmediato. Este modelo de pedagogía urbana resulta especialmente pertinente para el Hub GDL-ALTOS-AGS, donde existe una amplia oferta universitaria, tecnológica y normalista. Integrar a estudiantes en diagnósticos reales de su territorio transforma el aprendizaje abstracto en práctica social con impacto tangible.

En el ámbito de la paradiplomacia, Santander participa en redes europeas de ciudades y en programas de cooperación intermunicipal que abordan temas como regeneración urbana, sostenibilidad, cohesión social y movilidad no motorizada. Estos intercambios han permitido compartir metodologías de participación ciudadana, esquemas de financiamiento, criterios de diseño y herramientas de medición del bienestar urbano. Para el Hub GDL-ALTOS-AGS, establecer acuerdos directos con Santander abriría la puerta a experiencias consolidadas que pueden adaptarse a la escala y cultura regional. Gobiernos municipales y metropolitanos podrían organizar misiones técnicas, asesorías especializadas o integrarse a redes internacionales de ciudades caminables.

Santander consolidó ejes peatonales y programas de renovación barrial mediante ampliación de banquetas, arborización y reducción de carriles, priorizando la movilidad peatonal y el tejido comunitario a través de procesos participativos vecinales. 

Asimismo, Santander ha aplicado estrategias de calmado de tráfico mediante intervenciones de bajo costo y rápida implementación, como reconfiguración de cruces, reducción de velocidades, redistribución del espacio vial y priorización peatonal en entornos residenciales y escolares. Los resultados han sido inmediatos: mayor seguridad vial, reducción de ruido, incremento de la permanencia en el espacio público y fortalecimiento del comercio local. Estas acciones son perfectamente replicables en barrios tradicionales de Guadalajara, circuitos escolares de los Altos de Jalisco y avenidas residenciales de Aguascalientes. Su bajo costo y alto impacto las convierten en herramientas estratégicas para el hub.

El Hub GDL-ALTOS-AGS enfrenta retos específicos. Guadalajara combate islas de calor y discontinuidad peatonal; los Altos de Jalisco requieren fortalecer centralidades urbanas más humanas; Aguascalientes posee la oportunidad de consolidarse como modelo nacional gracias a su escala, hasta cierto punto, aún compacta. Todas comparten un obstáculo cultural: la asociación del automóvil con estatus y éxito. Superar este paradigma exige educación cívica permanente, campañas culturales y políticas públicas coherentes que coloquen al peatón en el centro. No se debe de imitar el modelo disfuncional estadounidense, sino de construir una identidad urbana propia basada en bienestar, proximidad y comunidad.

La transformación urbana requiere voluntad política, participación social y un enfoque pedagógico que acompañe los cambios. Santander demuestra que no se necesita un presupuesto extraordinario para devolver la ciudad a las personas. Basta con decidir que la calidad de vida sea el objetivo central. Cuando se ensanchan banquetas, se plantan árboles, se crean rutas sombreadas, se diseñan refugios climáticos y se involucra a la población, la ciudad comienza a respirar de nuevo. Los beneficios aparecen pronto: menos estrés, mayor convivencia, más seguridad, mejor salud pública, cohesión barrial y sentido de pertenencia.

El Hub GDL-ALTOS-AGS se encuentra en un momento histórico decisivo. Si adopta una visión donde caminar es un derecho y no un sacrificio, este corredor urbano puede convertirse en referente nacional de movilidad sustentable y bienestar urbano. La inspiración existe: Santander ofrece ejemplos prácticos, metodologías claras y una filosofía centrada en la vida cotidiana. El reto no es copiar, sino reinterpretar desde la identidad regional. Las ciudades de la región pueden —y deben— aspirar a ser espacios donde las personas disfruten caminar bajo sombra, convivir en plazas vivas, desplazarse sin miedo y construir un futuro donde la calidad de vida sea la principal medida del éxito urbano.

La experiencia de Santander puede replicarse en Guadalajara, Aguascalientes y Los Altos mediante diseño urbano orientado al peatón, arborización con especies nativas para climas cálidos y planeación desde el origen para evitar suburbios dormitorio y fortalecer la habitabilidad regional. 

Fuente: https://www.pasajero7.com/santander-espana-y-el-hub-gdl-altos-ags-movilidad-sostenible-educacion-y-paradiplomacia-ii/



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